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Buenas prácticas para adecuar la fabricación de ascensores a la normativa actual

Posted by AGUI on 15-abr-2019 8:08:00

Desde el diseño de los componentes hasta la instalación de los ascensores y montacargas en el terreno, existen buenas prácticas que permiten garantizar la seguridad del producto. Estas pautas son esenciales para cerciorarnos de que estamos cumpliendo todas las normativas vigentes en elevación a lo largo del proceso.

Garantizar la seguridad durante el diseño, la fabricación y el montaje de los componentes y productos de elevación no es tarea sencilla. Es un proceso que implica la combinación de procedimientos complejos, así como la participación de diferentes profesionales más allá de las instalaciones propias. Por ello es importante tener en cuenta ciertas medidas que ayudarán a ratificar el cumplimiento de la normativa en materia de seguridad.

 

Un buen diseño que tiene en cuenta toda la vida útil del ascensor

 

El diseño es el primer elemento clave para mantener la seguridad de un componente de ascensor. Además de realizar la selección de los materiales más adecuados, es imprescindible diseñar las holguras teniendo en cuenta toda la vida útil del aparato. Si los ascensores tienen una duración de entre 15 y 20 años, los últimos ciclos son los más críticos, puesto que las holguras de los componentes pueden estar llegando a sus límites. Por ello, diseñar previendo las holguras finales es esencial para garantizar la seguridad durante toda la vida útil del producto.

 

La reingeniería de producto es también una herramienta importante a la hora de acompasar seguridad, calidad y competitividad. En ocasiones, los departamentos de diseño priman materiales que suponen un coste añadido. La reingeniería permite revisar y adecuar los diseños teniendo en cuenta los procesos de fabricación para conseguir productos que tengan los mismos estándares de calidad a un precio más competitivo.

 

 

Componentes pensados para el usuario final

 

El mejor diseño es aquél que tiene en consideración todos los elementos que afectarán a su funcionamiento. Por ello, resulta una buena práctica diseñar los componentes y productos de elevación teniendo en cuenta su posterior ensamblaje y uso. Eso significa fabricar componentes que permitan un montaje sencillo e intuitivo y elaborar manuales muy claros, minimizando así la posibilidad de errores en la implementación y uso del aparato.

 

En este sentido, resulta muy útil contar con un canal de comunicación directo con otros profesionales del sector de la elevación, como los montadores y operarios de mantenimiento. Esto permitirá diseñar teniendo en cuenta la realidad del terreno y contrastar los productos incluyendo su conocimiento, con el objetivo de evitar los posibles problemas que pudieran ocasionar en el momento de implementación. Asimismo, es esencial diseñar el producto considerando todas las situaciones posibles, también las más adversas, garantizando su seguridad más allá de los posibles errores de montaje que se pudieran cometer.

 

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Validar los componentes por parte de organismos externos

 

Además de los ensayos internos que se deben realizar siguiendo las pautas de la normativa vigente, es importante contar con una certificación otorgada por un organismo experto. Esta validación tiene dos objetivos principales. Por un lado permite corroborar que los componentes y productos están totalmente alineados con la legislación, asegurando así que aplicamos la norma de manera correcta. Por otro, otorga a la empresa una diferenciación competitiva en el mercado, puesto que supone una capa extra de calidad y seguridad en los componentes y productos finales.

 

 

Control de fabricación mediante AMFE de proceso

 

Al industrializar un nuevo producto, es clave realizar un control de las cotas críticas y una de las herramientas imprescindibles es el AMFE, Análisis Modal de Fallos y Efectos. Este control consiste en identificar posibles fallos o problemas que pueden surgir en el proceso y analizar todos los riesgos. A partir de ahí se implementan acciones que permitan evitar dichos fallos en función de su criticidad.

 

El AMFE de procesos es una herramienta que debe implementarse en todos los niveles de fabricación. Si bien no es de obligado cumplimiento, sí es requerida para la homologación de productos y por ello es una buena práctica esencial que debe ser exigida a los proveedores de componentes de elevación, especialmente cuando hablamos de elementos de seguridad.

 

 

Contar con tecnología que asegure la trazabilidad de los productos

 

La trazabilidad es la propiedad de un producto para contener toda la información importante relativa a los procesos de fabricación y distribución a los que ha sido sometido. Esto permite que si cualquier componente falla en campo se pueda acotar el problema de manera ágil, puesto que se dispone de información detallada sobre su origen, los procesos de fabricación por los que ha pasado y el lote de pertenencia. La normativa europea para ascensores y montacargas puesta en vigor en 2017 exige que los componentes de seguridad cuenten con trazabilidad, de forma que a día de hoy es un elemento imprescindible en el sector de la elevación.

 

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