El blog de Agui

Buenas prácticas de etiquetado y trazabilidad

Posted by AGUI on 09-abr-2019 10:30:00

Foto post 4 etiquetado

El etiquetado y la identificación de los productos es el primer paso de la trazabilidad. Sin un buen sistema que permita la recogida de información lo más extensa, eficiente y visible posible, mantener una correcta trazabilidad de un producto se convierte en una tarea imposible que repercute en el servicio final al cliente.

 Al hablar de trazabilidad, todos tenemos en mente una serie de procedimientos que permiten seguir el proceso de evolución de un producto en cada una de sus etapas. De esta forma quedan identificados en toda la cadena de suministro para que, en cualquier momento, si se diese una incidencia o un fallo, se pueda dar una respuesta correcta.

Es importante, por tanto, disponer de procedimientos eficientes que permitan hacer un correcto seguimiento de un producto en cada una de sus etapas para acotar los problemas y darles respuesta de una manera rápida y eficaz. Además, la trazabilidad facilita la comunicación con el cliente tanto para localizar incidencias como para hacer cambios de producto. Por ello, para garantizar el seguimiento de un producto es necesario aplicar una serie de buenas prácticas:

 

Hacer una correcta identificación

 

En las distintas etapas de cada proceso productivo se debe identificar el producto mediante una hoja de identificación en la que se detalla el material que es y la siguiente etapa del proceso a la que pertenece. En este sentido, se diferencian dos tipos de trazabilidad en base a la identificación. La trazabilidad interna, que permite la obtención de los datos necesarios del proceso por el que pasa la fabricación de un producto; y, por otro lado, la trazabilidad externa, la cual permite externalizar los datos de la primera para nutrir de información al cliente final. 

No obstante, la no identificación correcta en las distintas fases de la cadena de suministro genera incidencias y altera el producto.

 

 

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Registrar adecuadamente el producto

 

El etiquetado de la pieza final tiene diferentes registros con información del proveedor, de la fase productiva y del cliente final. Esta información sólo es efectiva para la empresa si se recoge y se almacena de manera correcta. En la actualidad, gracias a la implantación del sistema de identificación de pegatinas RFID (radiofrecuencia), todos los movimientos que se hacían de forma manual, se llevan a cabo automáticamente.

El objetivo final es que todos los datos y especificidades de los materiales aparezcan detallados para que los productos se puedan mover por la fábrica y para que, una vez llegados a una fase determinada de la producción, el equipo humano de la compañía sepa qué debe hacer con dichos productos. Será un posterior chequeo el que permita la detección y corrección de cualquier anomalía en la producción. 

 

Conocer y respetar la normativa

 

El control de la trazabilidad, por lo tanto, no es una tarea fácil. El obligado cumplimiento de la normativa vigente nos sitúa en un escenario en el que la gestión de la trazabilidad del producto es incuestionable para dar cumplimiento a las normas que tienen impacto, por ejemplo, en la seguridad alimentaria o en determinados productos críticos de los diferentes sectores industriales. A todo ello se añade la necesidad de una buena gestión de la trazabilidad, la cual tendrá un impacto directo en la gestión interna de la empresa y se verá reflejada, entre otras cuestiones, en el ahorro de los costes de producción y logísticos. Esto también generará una mejora de los procesos de producción y, por consiguiente, en la calidad final de los productos.

 

Optimizar el almacenaje

 

El método de inventario FIFO (First In Fist Out) establece que los productos que se han fabricado primero también serán los primeros en ser expedidos. Asimismo, para detectar posibles anomalías, lo más eficiente es que los lotes lleven un orden, lo que, además, permite un mayor control de las partidas en el almacén. Tener un sistema de almacenaje digitalizado que posibilita expedir los productos en orden ayuda a que ese FIFO se mantenga con seguridad. Para una empresa que maneja miles de referencias de productos, no solo es práctico, sino que es eficiente porque no hace falta tanto espacio de almacenaje y permite tener el stock necesario para responder a las demandas de los clientes.

  

Automatizar los procesos

 

Las nuevas tecnologías han sido determinantes en la mejora de los procesos de etiquetado y trazabilidad de los productos. Además de los códigos de barra y códigos QR ya implantados y comúnmente conocidos, en la actualidad, la radiofrecuencia ha brindado la posibilidad de automatizar esos procesos de etiquetado, dando lugar a más campos de información y minimizando errores.

La aplicación de sistemas de transmisión de datos por radiofrecuencia permite que los movimientos del producto sean automáticos. De esta manera, se optimizan los tiempos y se reduce el número errores. En contrapartida, la automatización obliga a poner en práctica protocolos de actuación más rígidos y exige un mayor control para evitar el movimiento erróneo de las piezas, que garanticen el correcto funcionamiento del sistema.

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