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Medidas para optimizar el stock en fábrica

Posted by AGUI on 20-jun-2019 11:00:00

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Una buena planificación del stock permite flexibilidad y reactividad. La existencia del stock y su coste real para la empresa es mesurable económicamente. Es recomendable hacerlo para conocer los costes que supone a una empresa la gestión del mismo. Este stock debe medirse en el tiempo y se hace de manera que siempre es contra un coste medio de lo que son las ventas multiplicadas por el número de días. Además, este stock es el reflejo de lo que significa el periodo de maduración, es decir, el tiempo que transcurre desde que se adquiere una pieza al proveedor hasta que es convertida en liquidez a través de su cobro por la venta del producto final al cliente.

Está demostrado que lo óptimo es reducirlo al máximo. Para realizar la mejor gestión de ese tiempo de maduración y conseguir la reducción de ese periodo de tiempo que está en la fábrica, se debe abordar el tema en tres grandes apartados: el que tiene que ver con la materia prima, el correspondiente con el producto en curso y, finalmente, el producto terminado.

 

Claves del stock en fábrica

 

En el caso del apartado de la materia prima nos está diciendo cuál debe ser el stock necesario de acuerdo con nuestros plazos de entrega de los proveedores y teniendo en cuenta el stock que tenemos parado hasta que entra en producción. Hay un segundo periodo que tiene que ver con el del producto en curso: este es el tiempo que tenemos de maduración de este producto en curso, el periodo que va desde que empieza la producción hasta que se convierte en producto terminado. Y, finalmente, debemos computar el del producto terminado, el tiempo que pasa desde que tenemos ese producto terminado en nuestro almacén hasta que lo suministramos y lo hacemos llegar al cliente. Quien consigue que el plazo de entrega con respecto a sus clientes sea mucho menor que el plazo de maduración de fabricación tiene una ventaja competitiva.

 

En este caso, ese stock sirve para tener productos disponibles y dependerá de la reactividad en fábrica a tener más o menos stock. De hecho, si la empresa es poco eficiente, acabará teniendo mucho stock porque debe suplir esa deficiencia con mucho material disponible y, por el contrario, si tiene muy bien gestionado este stock, es ajustada y precisa y, además, dispone de esa pieza en el momento que se necesita ahorrará mucho en costes.

 

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Reducir tiempo de entrega

 

La medida del tiempo es muy importante porque nos da un reflejo de lo buena o mala que una empresa proveedora es en esa reactividad, contabilizada en términos de tiempo de disponibilidad de material para poder entregar a un cliente. Es decir, que sea capaz de ajustar el plazo de entrega y tener el producto el menor tiempo posible en la fábrica. El objetivo óptimo sería stock cero, fabricar con un pedido en mano, aprovisionarse y servir. Ser ultra flexible y no alargar los plazos de entrega.

 

La empresa que es capaz de medir el stock está en disposición de iniciar acciones con respecto al resto de la cadena de suministro. Una manera aconsejable de hacerlo es iniciar un sistema de planificación de acuerdo a previsiones en las dos direcciones: de un lado, el plazo de entrega que tienen tus proveedores hacia ti y por otro lado, el plazo de entrega desde que has recibido el material hasta que éste entra en producción. Si la planificación es incorrecta y hay desfase entre ambas, quedándose el material parado en fábrica, se generarán sobre costes financieros no deseados. Es importante, por lo tanto, contar con un sistema de planificación propio que esté basado todo el rato en las previsiones de venta y en la información fluida con el cliente.

 

Planificar para ser flexibles

 

Además de las ventajas desde el punto de vista de costes finales, la óptima gestión del stock permite también una mayor flexibilidad de respuesta. Se está demostrando que cuanto menos stock existe por una buena planificación, el plazo de entrega es mucho menor con lotes más pequeños. De esta forma, en épocas de desviaciones en los pedidos por la oferta y demanda en el mercado respecto a lo habitual se puede ser mucho más flexible de lo que en otras condiciones se es, convirtiéndose en una gran ventaja para el cliente final que busca optimizar al máximo su producción.

 

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